Las esmeraldas sintéticas se producen en laboratorios mediante procesos que reproducen determinadas condiciones de formación de las piedras naturales. Poseen una composición química y una estructura cristalina similares a las de las esmeraldas extraídas de minas, pudiendo presentar una apariencia muy cercana a la de las gemas naturales.
Existen diferentes métodos de fabricación, incluidos los procesos hidrotérmicos y el crecimiento por flujo. Estas tecnologías permiten producir piedras con características controladas, las cuales tienen un uso extendido en la industria de la joyería. A pesar de ser esmeraldas verdaderas desde el punto de vista mineralógico, no tienen un origen natural. Por ello, su identificación y comercialización deben indicar claramente que han sido producidas en laboratorio.
